El día que 'el que sabe' coge la jubilación: cómo desmontar la dependencia de una sola persona en la pyme española
Photo: The White House from Washington, DC, Public domain, via Wikimedia Commons
En un buen número de pymes y empresas familiares españolas existe una figura que no aparece en el organigrama pero que, de facto, sostiene parte del negocio. Es 'el que sabe': la persona que gestiona la hoja de cálculo de costes, la macro que genera las nóminas de los operarios, el programa de facturación comprado en 2007 o el archivo de Access donde vive la cartera de clientes. Todo funciona, hasta que esa persona anuncia su jubilación.
No es un escenario hipotético. La generación que digitalizó de forma autodidacta las oficinas españolas en los años noventa y dos mil está llegando masivamente a la edad de retiro, y con ella se marcha un conocimiento que nunca se trasladó a ningún sistema, manual ni repositorio. La pregunta que todo consejo de administración debería hacerse es sencilla: si mañana esta persona no viniera a trabajar, ¿cuánto tardaríamos en facturar de nuevo con normalidad?
El riesgo no es técnico, es humano
Lo preocupante de estas situaciones no es la antigüedad de la tecnología, sino la concentración del conocimiento en una única cabeza. Hemos visto empresas industriales en Valencia cuyo plan de producción completo dependía de un libro de Excel con macros escritas hace quince años, o comercializadoras de Madrid donde el único empleado capaz de conciliar las comisiones de los agentes era, además, el único que sabía por qué la fórmula de la celda H47 llevaba un ajuste manual.
Este fenómeno tiene un nombre en la literatura de gestión: riesgo de punto único de fallo. Y su solución no pasa necesariamente por invertir en software nuevo, sino por recuperar el control sobre procesos que la propia organización dejó de entender hace tiempo.
Cuatro pasos para recuperar el conocimiento antes de que se pierda
1. Inventario de dependencias. El primer ejercicio consiste en mapear qué procesos críticos descansa en manos de quién. Basta con preguntar: ¿qué pasaría si esta persona faltara tres semanas? Todo lo que requiera su presencia es una dependencia a documentar.
2. Documentación funcional, no técnica. No hace falta que el empleado aprenda a redactar manuales técnicos. Basta con grabar sesiones de trabajo, capturar la lógica de negocio (qué significa cada columna, qué validaciones aplica mentalmente, qué excepciones conoce de memoria) y transcribirla a un formato compartido. En muchos casos, el propio empleado descubre ajustes obsoletos que ya nadie recuerda.
3. Transferencia acompañada. Asignar un relevo y planificar semanas de trabajo en paralelo, con casos reales. La transferencia de conocimiento no se delega en un documento: se practica. Un periodo de tres a seis meses, arrancando con antelación suficiente a la fecha de salida, es lo que marca la diferencia entre una transición y una crisis.
4. Decidir qué modernizar. Una vez documentado el proceso, y solo entonces, conviene evaluar si la herramienta sigue teniendo sentido. Muchas hojas de cálculo críticas pueden migrarse a soluciones más seguras, con control de accesos y copias de seguridad, sin necesidad de grandes proyectos. Otras merecen permanecer tal cual: si funciona y ya está bajo control, la prudencia recomienda no tocar.
La ventana de oportunidad
La jubilación es el escenario más amable, porque al menos llega con preaviso. Las bajas prolongadas, las dimisiones o los traslados no lo hacen. Por eso recomendamos a las direcciones que traten este ejercicio como una tarea de gobernanza ordinaria, no como una reacción a una noticia de despedida.
En Aifos Solutions acompañamos a empresas españolas en este tipo de transiciones con una premisa que nos parece innegociable: la tecnología crítica de una organización no puede ser un secreto bien guardado. Documentar, transferir y, si procede, modernizar no es un gasto; es la póliza de continuidad más barata que existe.
Si su empresa tiene un 'el que sabe', quizá sea buen momento para empezar a preguntar. Antes de que haga falta preguntar a gritos.